DIEGO GARRIDO
Batería
Diego Garrido Moreno nació en 1994 en Leganés (España). Creció rodeado de música gracias a su familia melómana. Su padre toca el saxofón y su madre está en el coro del pueblo.
Un recuerdo importante para Diego fue cuando tenía 5 años y su hermano le enseñó el vídeo de “Welcome To The Jungle” de Guns N' Roses y a partir de ahí se enamoró del Hard Rock. En ese momento empezaron a brotar sus primeras influencias.
Otro recuerdo que preserva es jugar de pequeño aporreando cubos de juguetes haciendo como que tocaba la batería y cuando se quedaba solo en casa, ponía música y se montaba sus conciertos.
Nuestro batería no se puso en serio a tocar hasta los 14 años, cuando empezó a buscar a otros músicos. Siempre tuvo el gusanillo de tocar en una banda y dar conciertos porque disfruta del proceso y se desahoga en cada canción.
Diego tiene un abanico enorme de influencias. Desde el Metal más duro hasta el Rap, pasando por la Ópera o la Música Electrónica. Pero si le tuviéramos que definir en dos estilos, estos serían Música Clásica, con compositores como Tchaikovsky y Mozart, y Metal/Heavy Metal con bandas como Rammstein y Iron Maiden.
Para Diego, ÉVAT es un reto por la diferencia de estilos y cambios que contienen las canciones.
CARLOS DALIA
Teclado
Carlos Dalia Pacheco nació en Mérida (España) en 1993. Desde muy pequeño mostró una gran curiosidad por la música, algo que sus padres supieron ver enseguida. Tanto es así que le regalaban instrumentos de juguete con los que pasaba horas y horas explorando sonidos, ritmos y melodías.
Entre aquellos primeros juegos musicales, guarda un recuerdo especial de una foto tocando la batería. Sin embargo, siguió descubriendo otros instrumentos como el acordeón o el saxofón, con los que incluso llegaba a sacar de oído canciones del momento con una sorprendente facilidad. Esa naturalidad para entender la música fue la que terminó marcando su camino.
A los 9 años comenzó a recibir clases de solfeo y piano en una academia, y con 13 años ingresó en el Grado Profesional del Conservatorio "Esteban Sánchez" de Mérida, donde finalizó sus estudios. Aunque el piano clásico ha sido siempre la base de su formación, su inquietud musical le ha llevado a acercarse también a otros estilos a través de talleres y cursos de jazz, flamenco y música moderna.
Siempre le ha gustado tocar en grupos con más gente, y durante su vida ha ido pasando por varios, acumulando experiencia y ganas de compartir escena. Su abanico de influencias es amplio y puede pasar de un standard de jazz a Beethoven, Radiohead, Rosalía, Muse o bandas sonoras. Esa mezcla de estilos refleja bien su manera de entender la música: sin prejuicios, con curiosidad y siempre abierto a nuevas ideas.
Formar parte de ÉVAT es para Carlos un regalo y también un reto. Aunque viene de una formación más clásica, en el grupo se encarga de los teclados, un terreno que le permite seguir creciendo y afrontar nuevos desafíos. Para él, compartir este proyecto con músicos tan distintos, pero unidos por la pasión por la música y por el inconformismo, hace que formar parte de ÉVAT sea una experiencia tan estimulante como especial.
